Yugos que habéis de dejar

El Senado acogió el pasado 2 de noviembre a los que decidieron homenajear al inolvidable Miguel Hernández en conmemoración al centenario de su nacimiento (30 de octubre de 1910 en Orihuela). El Presidente del Senado, Javier Rojo García fue el director de orquesta guiando tanto a los que le recordaban por su labor social como a los que ponían voz a sus especiales versos. Asociaciones como la de ex-presos y represaliados políticos antifranquistas, la de Amigos de Miguel Hernández, además de la de la Memoria Social y Democrática y la Fundación Cultural de Miguel Hernández fueron las encargadas de organizar tal reunión, tal recuerdo, tanta emoción.

El mundo de la política también se unió y estuvieron presentes Gaspar Llamazares y Leire Pajín entre otros. Emoción en las palabras del Rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa Alonso-Martínez, que comenzaba reconociendo que descubrió la obra de este poeta y dramaturgo en los pasillos de la Universidad. Ligado a esto, el Rector resaltó el contexto histórico en el que se vivía y como la obra de Miguel Hernández puso voz a tantas almas anónimas. También hubo un sentido homenaje a la reciente marcha de Marcelino Camacho que se consolidó con un sincero aplauso. El Rector admite que no es experto en Literatura pero que aprecia su obra y la vive con gran devoción.

El poema estrella del homenaje fue Vientos del pueblo que refleja toda una sociedad y que como señala el Presidente del Senado “refleja libertad en mayúsculas, la España plural y democrática”. Se apuntó que este autor tuvo influencias como Miró y Lorca. También que tuvo amistad con Pablo Neruda y Vicente Aleixandre. Pequeñas pinceladas de su vida pastoril, grandes sufrimientos como el de su enfermedad, tuberculosis, que le lleva a la muerte; la distancia en la agonía de sus amores, su mujer y su hijo. Esta referencia nos lleva a Nanas de la cebolla. El consagrado actor José María Pou es quien da aliento a estos versos. Por ese camino de revivir aquellos sentimientos, no tan lejanos, Charo López, otra importante intérprete,  recita  El niño yutero.

Pero la mecha que enciende y que da paso a una vuelta al pasado, al lugar de los hechos, va de la mano de Juan Diego. Este reconocido actor consiguió conmocionar y  dejar que solo se escucharan los latidos en aquella asamblea. Un aplauso interminable le fue apremiado a este gran artista. Nuria Esper fue la última en recitar trasladando al oyente a la reflexión. Para dar palabra a las distintas asociaciones que ocupaban la sala,  Gervasio Puerta González dio las gracias con gran emoción y recordó por todo lo que se había pasado en la época franquista española. Fue el encargado de leer la Carta Abierta.

El evento finalizó con un público comprometido, entregado y levantando con un abrumador aplauso intentando expresar todo ese dolor, impotencia, sentimiento y fuerza que nos dejó Miguel Hernández como legado. Juan Diego con su estremecedora interpretación del poema Elegía Ramón Sigé. Final del evento con el público entregado, en pie.

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