El carnaval más elegante

En Barajas, todo a punto, los pasajeros se abrochan los cinturones. Comienza la aventura. Llegada en un tren desde Bologna hasta Padova. De allí a Venezia: el encanto carnavalesco en su esplendor. El idioma te hace sonreír: la picardía,el descaro y la melodía con la que se comunican, llaman la atención. La elegancia de los adultos, la espontaneidad juvenil y la paciencia de los ancianos, convergen en un país entrañable, histórico y amable como es Italia. Duendes, animales, brujas y piratas contemplan los diferentes pasacalles y teatrillos que se apiñan en las distintas plazas de Padova. Los spiderman juegan al fútbol con los superman y todos disfrutan de un día radiante en el que el tranvía sustituye al motor regalando tranquilidad, que sólo se ve interrumpida por las risas de los ciclistas. Los que residen durante un año en Italia disfrutando de la beca Erasmus abren sus puertas a los visitantes paisanos. Comparten historias, costumbres y tradiciones. A pesar de la distancia, los mediterráneos compartimos algo más que el gusto por el aceite de oliva o las ganas de celebrar. El idioma no nos aleja demasiado y el clima invita a sentirnos como en casa.

Los impecables zapatos y el lujo del detalle caracterizan a los italianos. Suelen ser abiertos, hospitalarios y tener un tono elevado cuando disfrutan de la compañía. La mozzarella en la pizza crujiente se deshace en un paladar acostumbrado a probar estas delicias en sitios de comida rápida pero las manos que moldean los ingredientes naturales y el horno de leña trabajan juntos para llevarnos a la verdadera Italia. El color de la tarde se viste con un maravilloso gelato que acompaña al viajero en su camino, con galleta y avellanas. Llegada a Venezia. El olor a dulce, los ojos sin mirada de las máscaras y las majestuosas góndolas invitan a cesar el paso al caminante que observa con asombro la ciudad de los canales y románticos paseos.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Venezia está en su apogeo estos días festivos y se presenta con un cielo añil que hace que los colores pastel de sus antiguos edificios reflejen el transcurso de los años. El puente Rialto se levanta sobre el gran canal haciendo que se pueda conseguir una maravillosa vista de la ciudad. No puede faltar la parada obligatoria en la imponente Plaza San Marcos que se ha puesto sus mejores galas en este frío marzo y acoge un escenario y una gran pantalla con diferentes espectáculos y conciertos. Pero el encanto aumenta cuando bajas la cabeza (distraída por la belleza de sus iglesias y monumentos) y te das cuenta que estás en otra época en la que la nobleza recupera sus pelucas ytoma sus abanicos. Por las estrechas calles vestidas de escaparates de manjares y moda los viajeros caminan junto con todo tipo de personas disfrazadas que enseñan orgullosos sus obras. Son pocos los que no han elegido algo de su baúl de los recuerdos porque casi todos van disfrazados. Señoras de otra época descansan junto al embarcadero mientras posan ante los inquietos fotógrafos.

El momento en el que alcanza su punto de ebullición esta maravillosa ciudad es cuando el rosa tiñe el paisaje y los personajes más pintorescos comienzan a salir para alardear de su magia. Los ferris y barcas sustituyen a los automóviles surcando los canales junto con la reina del baile: la góndola. El rojo de sus asientos hace honor a sus pasajeros más comunes: los enamorados. La noche hace que retrocedamos siglos atrás pues es tomada por llamativas mascaras, sombreros y capas en unas marquesas y condes que toman la ciudad. Según la plaza en la que te encuentres hay diferente tipo de música y mientras unos escogen el dance otros se decantan por el reggae. Los más pequeños están en su salsa: encarnan a graciosos payasos o a presumidas princesas y se mueven al compás de carnaval. Los enmascarados parecen espectros cuando aparecen junto a los canales en los pequeños puentes que conectan la ciudad y surgen de la oscuridad. Glotones y bebedores, fumadores, charlatanes, agradecidos, soñadores y presumidos. Todos se dan cita en la Venezia del siglo XXI que en carnaval hace un guiño al ayer ofreciendo al turista un regreso a un maravilloso pasado.

Publicado en La Huella Digital

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s