Novena edición del festival de cine africano

Durante ochos años, Tarifa celebraba a través de conferencias, talleres y sobre todo cine, este alternativo festival encargado de contar historias del continente vecino. Con la misma esencia y entusiasmo, aterriza en Córdoba del 13 al 20 de octubre. El  Festival de cine africano, supone un apretón de manos entre diferentes pueblos tan alejados socialmente pero tan estrechamente ligados, a través de un viaje cinematográfico de más de treinta países.

Dibujo en una calle de Córdoba/ Mar Morales
Dibujo en una calle de Córdoba/ Mar Morales

La asociación que lo organiza, Al Tarab – traducido como duende-  centra sus actividades desde hace años, entre las orillas separadas por el Estrecho de Gibraltar. Con su dedicación en el mundo audiovisual, han conseguido consolidar el Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT) como referente europeo para las cinematografías de África, convirtiéndose en uno de los festivales más importantes del mundo.

La iniciativa comienza de mano de su directora, Mane Cisneros, que años atrás, paseando por una playa de Tarifa, vislumbró dos historias: los occidentales surferos disfrutando del mar a un lado e inmigrantes arriesgando su vida en pateras por conseguir el sueño europeo, al otro lado de este paisaje. Así comienza el proyecto del festival, justificando la falta de conocimiento que tenemos los unos de los otros y cómo a través del cine se podía solventar este vacío.

Ahora llega a la ciudad donde convivieron distintas culturas con ilusión pero con los pies en la tierra, por la falta de medios y las circunstancias que provoca la crisis financiera. En tiempos de austeridad, el tijeretazo incide en la solidaridad, sobre todo a ministerios como cooperación donde se han suprimido ayudas de hasta el setenta por ciento. Pese a esto, FCAT sigue apostando por el cine no comercial y por intentar cambiar la percepción que tenemos de África a través del evento.

Un gran grupo de ciudadanos, se han sumado al proyecto y colaborarán como voluntarios para que el festival llegue a todos los rincones y hacer que la ciudad de la gran mezquita, se convierta en un escenario cinematográfico. Además, la música invadirá las calles a través de talleres de danza e instrumentos, así como mesas redondas y conferencias sobre la historia del cine africano de la mano de expertos cineastas.

Cada año, el FCAT  digitaliza, traduce y subtitula casi un centenar de películas africanas al castellano. Hay largometrajes de ficción,  documentales y cortometrajes que componen la sección oficial. La sección fuera de concurso la forman cine de animación, musical y una nueva sección no competitiva de Cine Árabe y del Medio Oriente que incluirá películas procedentes de Líbano, Siria o Jordania. Es una de las novedades en esta edición.

Lugares como la Casa Árabe, la Filmoteca o el Teatro Góngora, serán los emblemáticos espacios para difundir el alma ancestral del África negra. La labor comienza por el acercamiento de los barrios a estas joyas ya que lo que se pretende desde el corazón de la organización, es evitar la centralización del festival, llegando a todos los rincones. La proyección de “Binta y la gran idea” es la encargada de iniciar el ciclo. Serán unos días cargados de imágenes, música e historias fusionando modos de vida, en ocasiones, no tan distintos.

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