África más cerca que nunca (II)

Artista durante clausura/ Mar Morales
Artista durante clausura/ Mar Morales

Con la clausura y entrega de premios, el festival de cine africano de Córdoba puso el broche final a una semana llena de magia y arte en cada actividad realizada. El éxito también radica en la asistencia, triplicada en esta edición con respecto a ediciones anteriores. Anoche culminó la semana donde se han proyectado deliciosas imágenes, convincentes interpretaciones y donde se han compartido sueños que regala el séptimo arte, en esta ocasión, desde África.

¿Qué es la cosa que al compartirla se destruye? Con este acertijo, el film Los pasos dobles, premiado con la Concha de Oro del Festival de San Sebastián el año pasado, hacía que los espectadores reflexionaran y al mismo tiempo disfrutaran de místicos paisajes, cine abstracto, así como de una magnífica fotografía. Fue una de las últimas películas proyectadas ayer antes de la gran celebración.

La fiesta de clausura y la entrega de premios se celebró anoche en el Teatro Góngora. Estos galardones se conocen como griot, traducido como los cuentacuentos de nuestra época, figura de la tradición oral que encierra un enorme valor simbólico. La triunfadora de la noche fue la película Tey, de Alain Gomis, galardonada con el Griot al Mejor Largometraje de ficción. También se reconoció en este film al actor Saul Williams con el Griot a la Mejor Interpretación masculina. La versión femenina de este premio fue entregado a Soufia Issami por su papel en Sur la Planche. Kivu Ruhorahoza recibió el Griot a la Mejor Dirección por su cinta Matière Grise, además del premio SIGNIS al mejor largometraje de ficción.

El premio al Mejor Documental fue para Ganster Project de Teboho Edkins, por arriesgar su vida por entrar a una sociedad de gangsters y conseguir la confianza necesaria para poder filmarles desde dentro. Sur la route du paradis, de Uda Benyamina, se reconoció como el Mejor Cortometraje, reflejando la situación de los sin papeles en Europa. Estos días en las salidas de las salas de cine del festival, se repetía entre los asistentes un título: 678. Este film de Mohamed Diab recibió el premio del público por contar la historia real de tres mujeres defendiéndose contra el acoso sexual que sufren las mujeres en Egipto.

Pieza clave en este festival, además de la organización y  todos los que hacen posible que el FCAT Córdoba haya sido un éxito, es el gran y carismático grupo de voluntarios que se ha repartido por toda la ciudad y que se podían distinguir fácilmente por sus camisetas amarillas. Está compuesto por estudiantes, cinéfilos o no, gente experta en eventos o en comunicación, algunos amantes del continente africano y otros virtuosos en idiomas.

Como guinda del pastel, al caer la noche, África regalaba música y momentos especiales como el que se vivió anoche en el centro Rey Heredia, donde tuvieron cita los invitados, incluyendo los galardonados que degustaron comida cordobesa combinada con sabores del mundo, al son de música del gran continente. Fusión de idiomas, pasión por el cine o compartir bocados, han caracterizado estas Noches del festival disfrutadas a la orilla del Guadalquivir o en centros culturales como Rey Heredia.

Palabras, historias, música e imágenes han convivido en la ciudad de cruces de caminos estos días con la mirada puesta hacia el horizonte africano, que poco a poco, deja de ser tan desconocido.

Y la solución al acertijo de Los pasos dobles: el secreto.

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