El vaso medio lleno

Al igual que una ecuación, la vida lleva un orden que conduce a una lógica solución. O no. Pero con El lado bueno de las cosas es lo que se puede pensar. En esta época, se agradece recibir un cálido aliento que ahuyenta a las borrascas con la más cuerda demencia. Y es que con este tipo de viajes hacia el interior de los más humano, ¿quién lleva la razón sobre el disparate o la sensatez?

Nominada a ocho estatuillas, los momentos bañados de manías, paranoias y supersticiones dejan atrás a las mega producciones o a los complejos dramas. Esta historia trata de superarse, aceptarse y alejarse de lo que es tóxico para uno. Melodías bien escogidas en una historia aparentemente ingenua pero con múltiples salidas que fascinan a quien está dispuesto al ver el vaso medio lleno.

Bradley Cooper abandona su rol de chico ligón para encarnar a un ser bondadoso, con problemas, que utiliza su propia medicina con los que le rodean. Consigue crear un tenso ambiente jugando con las palpitaciones a flor de pie, cuyo efecto es una inevitable melancolía a golpe de suspiros en los momentos más ansiados. Le acompaña un magnífico Robert De Niro, creador de cargantes sensaciones que desembocan hacia una exquisita catarsis.

Pero sin duda, la guinda la coloca con fuerza y sutileza, la belleza y carácter de Jennifer Lawrence quien marca los ritmos y con la que es fácil caer en su embrujo. Su mirada y sus decisiones ganan el pulso a los demás personajes y en un instante su sonrisa empatiza contigo. Parece que su humildad alejada del estridente Hollywood, no ha pasado desapercibida, puesto que está nominada a la estatuilla a la mejor actiz protagonista, que fácilmente podría ganarlo.

Hacía tiempo que trabajos en la gran pantalla no dejaban huella y con esta preciosa historia, uno se enternece, se da cuenta de lo positivo que es el paso que hacemos por este camino y mientras me deleito escuchando la banda sonora, recuerdo los ingredientes que hacen de una película, una experiencia: la indagación en lo más agudo de el ser, los diálogos naturales y cargados de pasión, un baile y el final -esperado- pero que el espectador desea encontrar ya que febrero está demasiado encapotado como para no poder disfrutar de la sensación de caricia, que regalan piezas como ésta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s