Cuidado con la cabeza…

Romper con las normas tradicionales del arte y provocar en el visitante un estado de estupefacción es el objetivo de la exposición “Cuidado con la cabeza” del mallorquín Bernardí Roig, en la sala Alcalá 31 de Madrid.

Se trata de uno de los artistas españoles más relevantes del panorama internacional y según las reseñas de la muestra, un pintor que no reduce la pintura a la condición de la ceniza para desplegar obsesivamente una actividad “dibujística” que atraviesa toda la instalación. Desde el vídeo, el uso del sistema fílmico hasta la deriva ensayística.

Este espacio recoge un total de veintiuna obras sobre diversos soportes: instalaciones, esculturas, fotografías, dibujos o vídeos para captar la atención e incluso aturdir a los que se acercan a esta relectura de su trayectoria cuya trama se desenvuelve mediante la metamorfosis. Además de su faceta retrospectiva también ofrece obras desarrolladas durante las dos últimas décadas.

De las miradas de los personajes se desprende el terror e ira con el pasaje mitológico con escenas perturbadoras con fusión de cuerpos humanos y animales junto a otras obsesiones como su teoría de la visión en el borde de la ceguera para escapar según el autor de la turbulencia del deseo.

A las instalaciones ataviadas de fluorescentes que crean sensación de confusión se unen los seriales fotográficos y objetos para cuestionar los hábitos de presentación de las piezas de arte utilizando abundantes registros plásticos para comunicar su frustación, tristeza o enajenación.

Entre los materiales empleados figuran los lápices, ceras, alfileres, grafito, ceniza, carbón sobre el papel; resina de poliéster, polvo de mármol, acero, luces fluorescentes así como aluminio o metacrilato y luces fluorescentes.

Una de sus obras que despiertan sensaciones está el buey o Der Italiener que aparece colgado del techo atravesado con tubos fluorescentes, además de un vídeo que se repite en bucle donde aparece un personaje castigando a otro con un látigo.

La muerte, el sexo, la amistad o el paso del tiempo son algunos de los temas que trata este autor quien parece atormentando por la cruda realidad y trata de huir a otro mundo.

El paso del tiempo está encarnado en su meditación fotográfica titulada “Naufragio del rostro 2013.2014” con una serie de autofotos durante un año que narran cómo se va convirtiendo en un monstruo.

En 2012 Roig capturó a miles de personas para convertir sus rostros en baldosas de gestos crispados en la Lonja de Palma de Mallorca.

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