Cuando ella encontró al periodismo ambiental

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En las facultades de comunicación, los pupilos sueñan con convertirse en periodistas de guerra, protagonizar su propio espacio televisivo, escribir crónicas deportivas o asistir a grandes celebraciones y espectáculos. Sin embargo, también se encuentran aquellos que optan por una especialización diferente y su formación comienza a oscilar hacia los temas científicos, tecnológicos o ambientales. Curiosidad o diferenciación podrían ser los motivos que impulsen este cambio de rumbo tradicional de los plumillas cuya popularidad suele deambular entre la política y sociedad.

Las asignaturas que ofrecen estas escuelas de libre elección u optativas tratan de orientar a los estudiantes hacia sus intereses con guías que se dirigen hacia cómo hacer una entrevista o un reportaje hasta aquellas enfocadas hacia la información gastronómica o medioambiental. El discípulo se dispone así a seleccionar aquella materia más afín a sus intereses o bien, espera que esas horas dedicadas al aprendizaje ayuden a su futuro laboral.

En el caso de la protagonista de esta historia, durante su etapa en una universidad madrileña, la información ambiental no formó parte de su formación universitaria pues se centró en otras temáticas como la cultura y aquellas que implicaban más práctica para conocer los entresijos de los géneros periodísticos y desarrollar habilidades con programas informáticos. Quizá no era el momento de decantarse por este tipo de disciplina.

El detonante

Casualidad o no, ella encontró una oportunidad de conseguir empleo cuando cursaba el último año de la carrera. Se trataba de una beca en el departamento periodístico dedicado a la información tecnológica, científica y ambiental en la primera agencia de noticias de España. Sin dudarlo envió una crónica sobre el reciclaje de vidrio y su teléfono sonó para concertar una entrevista. En esa cita conoce al que años más tarde sería su jefe pero en esta ocasión sus nervios y falta de experiencia provocan una respuesta negativa rechazando así su candidatura. Esta señal, junto a la curiosidad suscitada durante toda su vida hacia la naturaleza y el entorno donde se cría, se convierten en el detonante para que ella reaccione y empiece a indagar sobre este tipo de periodismo que incluso le lleva hasta la obsesión.

Al culminar la carrera y buscar desesperadamente un puesto de trabajo en su Córdoba natal, comienza a coquetear con otras vías de formación entre las que figuran los cursos de fotografía, los foros de comunicación, los voluntariados y diversos seminarios sobre empleo o emprendimiento. Aprovechando su disponibilidad viaja hasta una ciudad del norte de España para disfrutar una semana de una beca de la Unión Europea que aglutina a jóvenes para debatir sobre política, movimientos sociales o problemas ambientales.

Formación ambiental

El medioambiente también ocupa su tiempo libre, desde las revistas que adquiría hasta los largometrajes que disfruta. Esa etapa, además, recibe el regalo más esperado: una cámara fotográfica. marComienza a probar en su propio jardín y se percata que sólo enfoca elementos relacionados con el  entorno. Finalmente encuentra unas prácticas en una pequeña empresa dedicada al desarrollo rural donde puede escribir en el blog corporativo sobre ecología mientras dirige la sección de Medioambiente de la revista universitaria donde colaboraba, para coordinar a varios estudiantes mientras escribe artículos sobre biodiversidad o contaminación. Ese mismo año se acerca hasta Madrid para asistir a la primera edición de las jornadas internacionales del Periodismo Ambiental para confirmar que sus inquietudes continúan despiertas. Efectivamente, las experiencias narradas por grandes profesionales siembran una ilusión por ese tipo de periodismo. Tanto es así que aunque en la empresa donde trabaja le ofrecen continuar, ella se deja llevar por el instinto y rehúsa la oferta para continuar la estela heredada y poder ejercer su vocación.

Meses después, regresa a Madrid para participar en la décima edición del taller de periodismo científico y ambiental donde termina de confirmar su entusiasmo por la especialidad. En este curso conoce a algunos de los que serán sus compañeros en el futuro. Esas semanas profundiza y practica el periodismo en estado puro. Tras la experiencia, continúa formándose pero a distancia en otro curso, más teórico, que le acerca de nuevo al que será su jefe, junto a otros profesionales.

De nuevo, con tiempo y con ganas, se desplaza hacia otra ciudad para convivir con un grupo de personas cuyas inquietudes son cada vez más cercanas y durante una semana debaten y analizan el consumo responsable y el ahorro energético.

Punto de inflexión

Esa fecha resulta crucial en su vida porque se produce el fallecimiento de su padre que deja un legado periodístico imposible de seguir y un inmenso vacío en ella. Para distraer su mente culmina el curso de periodismo ambiental que estaba haciendo que le hace de nuevo contactar con su futuro jefe. Precisamente en esta fecha se percata que el bloqueo procedente del dolor que siente solo desvanece si consume contenido ambiental. Resulta curioso cómo se siente incapaz de asumir cualquier línea de un reportaje social frente a uno ambiental.

Cuando pasan unos meses, regresa a Madrid para asistir a la segunda edición de las jornadas internacionales de Periodismo Ambiental donde coincide con compañeros del taller donde participó ese mismo año. Esos compañeros, a su vez, van acompañados de otros colegas de profesión y será uno de ellos quien le devuelva la esperanza de poder zambullirse en este periodismo. La posibilidad de unas prácticas que ofrece un máster podrían colocar a la protagonista de nuevo junto a aquellas personas que años atrás le dieron un no. Se puso manos a la obra.

Un trabajo temporal en un gabinete de comunicación ofrecía la oportunidad de afrontar el gasto que suponía el máster y coincide el final de este puesto de trabajo con el comienzo de las prácticas. No elige la sección porque sabe que la formación adquirida durante esos años la empujará hacia ella. Y así fue. Esos dos meses de ruedas de prensa, entrevistas y reportajes de contenido científico, tecnológico y sobre todo ambiental fueron unos meses apasionantes aunque su verdadero sueño lo alcanza meses más tarde cuando es elegida como ganadora de una beca en ese mismo departamento que le brinda la oportunidad de especializarse.

Hoy continúa su devoción por el periodismo ambiental a través de redes sociales y este cuaderno.

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