Con buena letra

3 MIN.

Papel y boli, con buena letra. Asómate al maravilloso mundo de la comunicación: mil horas, sueldos mejorables y algunos anhelos en el olvido. La aventura de ejercer de detective, informático, psicólogo o Wikipedia empieza. De nada sirve que creas que todo lo sabes porque las Tendencias de Twitter mandan. La última hora otorga y el saber ocupará más de lo que crees. No sé qué fuerza empuja al ser humano a escoger esta profesión repleta de baches pero al final del día una sonrisa inunda tu cartera vacía y tus horas agotadas con una extraña sensación de satisfacción y al mismo tiempo, de gran contrariedad al mascullar que esto, definitivamente, no está pagado.

La magia de ejercer como periodista habita en las pequeñas historias que pueden convertirse en grandes hazañas a través del olfato y amplitud de mira de la persona que un día decidió emprender un camino en el que la rutina y acomodarse en la mediocridad no tienen cabida. Esa es la utopía que un día, no hace tanto, sí que se disfrutaba entre cuadernos manchados de tinta, gotas de café y sueños. Pero en la actualidad, la agenda política e institucional marcan la publicidad, la guía informativa y aplaca la rebeldía de aquella pieza que trata de sacar pecho y gritar: ¡esto es lo que la sociedad quiere oír, ver y entender! Cualquier ser humano debería anteponerse a la premisa de “ver, oír y callar” como al ignorar la lucecita de color que parpadea del grupo de WhatsApp. ¿Quieres comprender qué está pasando más allá de un tuit? La solución no es tan complicada, solo basta con tratar de aprender hacia dónde diriges tu capacidad de análisis para darte cuenta que seguimos resguardados en la maldita caverna.

En la actualidad, la agenda política e institucional marcan la publicidad, la guía informativa y aplaca la rebeldía

Si comparamos los intereses que caracterizan a cada actor del escenario, los medios encontrarán el denominador común para que hablemos de atentados, corrupción y fútbol. ¿Alguna conversación de ascensor trata del cambio climático más allá de la subida de temperaturas? ¿Alguien reflexiona sobre la calidad del aire que respiramos o qué ocurrirá en las próximas generaciones ante este panorama? Vivimos en una isla que solo se ve la superficie de la mancha, nadie se adentra en la profundidad. Es curioso, el alarmismo sólo lo asimilamos ante problemas políticos y/o económicos mientras que la esperanza de vivir en un entorno sostenible se disipa ante las informaciones sobre las perras gastadas en comuniones o qué destinos son los preferidos por los extranjeros en nuestro país.  Y no se trata de los informativos que se dan cita mientras sacamos los filetes de la sartén, no. Echa un vistazo por tus redes sociales, las personas comparten curiosidades y test de a qué famoso te pareces.

Vivimos en una isla que solo ve la superficie de la mancha, nadie se adentra en la profundidad

Mientas en la gran devoradora de últimas noticias que atiborra a los medios a través de exclusivas, reacciones e impresiones, los medios locales compiten entre sí para aportar algo novedoso al acontecimiento, cuando los peritos o esos pequeños engranajes que se dejan la piel en transmitir lo que desemboca desde “el pueblo” tratan de sobrevivir entre la marabunta. Precisamente, la cámara debería enfocar a ese ser que tanto lucha por ejercer un servicio a la población y no dar palmaditas a los grandes cargos que acomodamos desde sus poderosos despachos sostienen las cuerdas del equipo que puede tambalearse por el número de lectores que recibe, la audiencia percibida o los cibernautas que visitan su sitio. Pruébalo: haz zapping, mírate varios diarios digitales, échale un vistazo a los quioscos o sintoniza varias emisoras de radio y descubre qué te están contando, cómo te lo están contando y el margen de tiempo que te dan para asimilar fechas, nombres, cifras y a veces, relleno o paja mental, para sólo quedarte con el titular. Los minutos que imponen revistas que dieron su salto a lo digital es algo que desconcierta e incluso desquicia. Genial, tengo tres minutos para leerme una columna que ha costado sudor y esfuerzo de un profesional, seguramente mal pagado.

La palabra rota/ uno de los regalos más especiales

La experiencia en diferentes redacciones impulsa que la persona enamorada de la profesión compruebe que todas coinciden en las normas por las que se rigen los medios: la propaganda. Puede ir acompañada de increíbles imágenes, grandes titulares y más información de la que se podría soportar pero saben que ocuparán gran superficie del diario, informativo o boletín radiofónico. Así, la historia por la que tanto peleaste, aquella que tanto anhelabas ver publicada, quedará diluida como la de tantos otros.

Nota para el/la lector/a: esta opinión ocupa 3 minutos.

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